¡¿Por qué le llaman topos?! ¡Lunares!

¡¿Lunares? ¡¿Topos?! Nosotros somos unos fanáticos adictos al estampado de lunares. Los lunares y los topos son pura alegría y vitalidad, pero si has llegado hasta aquí ¿qué te vamos a contar que no sepas…? Pues todavía hay algo que podemos intentar descubrir y contarte. Pasa, acomódate el cojín de lunares, ajústate las gafas a topitos y entérate – si quieres, claro :P

Vengas de donde vengas y por mucho que pueda pesarte, seguro que te suena aquello de ¡España, flamenco y olé! Y es que los lunares son para España como el vino a la sangría: No necesariamente pasean juntos, pero si piensas en uno, irremediablemente se te pasa el otro por la cabeza.

Si crees que la sangría no se puede divorciar del vino, échale un trago a la riquísima sangría de cava (o de champagne si te va a sentar mejor :)).

Rica Sangría

Y es que, aunque los lunares son toda una filosofía de vida por si mismos, con su gracejo y vitalidad, ha aportado tanto al flamenco que al flamenco no le ha quedado otra que darle muchísimo a cambio… llevándolos por todo el mundo, aprovechándose de su poderío y hasta agenciándoselos como propios…

Pero no nos liemos, si no te has enturbiado con la sangría ni te has ido a por las castañuelas, seguro que todavía te estás preguntando ¿por qué le llaman topos cuando quieren decir lunares? Así que prometemos que nos dejamos de tópicos a partir de ¡ya!

Como ya descubrimos en el “Origen de los Polka Dots”, está clarito que el estampado de lunares se llama así por lo mucho que se parecen a la luna cada uno de los lunarcitos redondos que conforman el estampado. De luna, circulares, lunar. Fácil, resultón y hasta bonito, poético y castellano hasta las trancas. PUNTO.

Pero entonces ¿por qué en algunos sitios algunas personas llaman a esos lunarcitos como topos? Definitivamente hay que estar fatal de la vista para confundir a ese tierno y ciego animalillo que se mueve bajo tierra como Pedro por su casa, con un alegre y bonito lunar ¡con la luna! Encima, la Real Academia Española, que de esto sabe un rato, se empeña en definir al “topo” como:

  1. Dibujo con forma de lunar en una tela, un papel u otra superficie.

Sí sí, en la 4ª acepción/definición aparece, la mar de bien redactadito.

Si bien no aparece ningún origen etimológico – vamos que no se sabe a ciencia cierta de dónde aparece la palabra para referirse a ese significado, la verdad es que todo apunta a que, al igual que los lunares, se llama “topo” por su semejanza, porque recuerda en algo a los topos.

¿Semejanza? Encuentra las 7 diferencias, valiente..

Deja de sacar brillo a tus gafas y deja de darle vueltas a la foto… es mucho más sencillo que eso. Seguro que más de una vez has ido de excursión por el monte y te has encontrado pequeñas montañitas, como bultos, como si la tierra se hubiera levantado del suelo, ¿verdad?

Pues como decíamos, los topos viven bajo tierra, tienen sus madrigueras (“casas” por si vienes de la LOGSE) bajo el suelo, sobretodo y, más que nada por facilidad, en zonas rurales donde no está todo pavimentado y rellenado de cemento hasta las trancas (pobres animalicos…). Madrigueras, cámaras y caminos subterráneos impresionantes que pueden llegar a cubrir largas distancias. Como puedes imaginar, también salen de bajo tierra de vez en cuando, por eso esos túneles están comunicados con la superficie.

Y sí, puede que esto sea todo muy bonito y los topos muy tiernos, pero coincidimos en que no hemos venido aquí para que nos peguen un sermonazo de clase de sociales… Así que cuéntame, ¡¿por qué narices llaman topos a los lunares?!

Pues ya lo estábamos contando… Al final, esos túneles que dan al aire libre, al exterior, se ven desde fuera como pequeños agujeros negros de forma circular. Así, todo apunta a que el origen de llamar topos o topitos a los lunares estampados en textiles y demás, es debido al gran parecido entre los lunares y estos agujeros de los topos.

Se va pareciendo un pelín más? Pues para algunos sí :)

A falta de pruebas históricas o científicas, nosotros podemos imaginarnos a esas personas exclamando: ¡topos! al ver los agujeros en la tierra y al ver los lunares estampados en cualquier prenda. Quizás no sea tan excitante como esperabas, pero, a fin de cuentas, por muchas vueltas que le demos, todo es mucho más sencillo de lo que nos empeñamos en creer. Así que déjate de historias, ponte tu camiseta de lunares favorita, disfruta de los topos y ¡llámale al estampado como te dé la real gana!

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